Cuenta la leyenda que hace miles de años unos duendes que compartían amistad con los Ángeles, tuvieron que huir del bosque donde vivían, por ello los Ángeles como símbolo de protección les regalaron unos cachivaches como llamadores que solo ellos podían llevar colgados.
Según la leyenda los Ángeles explicaron a los duendes que siempre que se viesen desprotegidos o en peligro debían de agitar la bola con el llamador y ellos acudirían para protegerles.
Los duendes, que en más de una ocasión tuvieron que utilizarlo, decidieron llamarlos "Llamadores de Ángeles".
Con su tintineo atraen a su angel de la guarda, el cual le protegerá de todo mal y, muy especialmente, de todos los temas relacionados con los maleficios. Si lo desea, también puede colocar el cascabel en su mano derecha y sentarse a meditar en silencio. Realizando un pequeño movimiento con la mano puede hacer sonar el cascabel y convocar así la presencia de su ángel protector. Hable con el, relájese y confíe en su ängel de la guarda. Este es un acto de fe y confianza.